Por Marco Enríquez-Ominami
“La Concertación, en la campaña del 2005, había prometido impedir la explotación de semillas transgénicas en Chile, sin embargo, en el año 2007, el ministro de Agricultura no sólo permitió, sino que también favoreció la plantación de 20.000 hectáreas de cultivos transgénicos, principalmente soya….El mérito de esta victoria sobre la poderosa y abusiva transnacional Monsanto recae en instituciones de las cuales la sociedad civil debe estar muy agradecida, pues denunciaron la colusión de organismos públicos, como el SAG, con la transnacional Monsanto”.